Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas emes, orejudas eles y elegantísimas zetas.
De pronto, vio algo muy raro sobre el papel.
–¿Qué es esto?– se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.
Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.
Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.
Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.
Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:
–¡Ay!
Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos, y ya van tres. Pegando la nariz al papel preguntó:
–¿Quién es usted, señorita?
Y la letra caminadora contestó:
–Soy una Plapla.
–¿Una Plapla? – preguntó Felipito asustadísimo –¿Qué es eso?
–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.
–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.
–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.
–¿Y qué hago con la Plapla?
–Mirarla.
–Sí, la estoy mirando pero ¿y después?
–Después, nada.
Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.
Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a su maestra, gritando entusiasmado:
–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!
La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco. Pero no.
Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.
Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.
Ese día nadie estudió.
Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primero inferior, se dedicaron a contemplar a la Plapla.
Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el Abecedario.
Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.
Qué le vamos a hacer, así es la vida.
Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?
Quand la lune tombe comme une enclume au-dessus de
nos têtes et que le bitume nous traîne dehors comme des coque-morts, la lune laisse apparaître le vrai visage des gens.
lunes, 10 de enero de 2011
miércoles, 29 de diciembre de 2010
martes, 2 de noviembre de 2010
Un minuto, un año, un siglo.
No importa lo que dure. Creeme que no importa. Un minuto, un año, un siglo. Pero mientras dure decime que es para siempre, que vamos a alcanzar la eternidad con las raíces de este amor que crece para adentro y desde adentro nos empuja al cristal de la risa, al silencio que late con corazón de pájaro, al chocar de planetas que es nuestros cuerpos juntos recreando el temblor, el universo, el canto.
Yo quiero conocer al chico que vende flores por Corrientes y te cuenta cosas. Quiero conocer a tu amigo poeta que ama el mar como yo. Y hojear tus libros, y repisar tus pasos en las calles que anduviste y apretarte la mano en el cine, los dos enloquecidos por Fellini..., y decirte de repente lo mismo que me estabas por decir..., y a veces llorar juntos porque Iraq y África...y aquí nomás hay niños que no tienen la culpa de nada y sin embargo mueren...
No importa lo que dure.
Vamos a hacer volar a todas las palomas, vamos a hacer repicar las campanas de todos los campanarios, vamos a bebernos el viento del verano en las copas de las casuarinas, en la paz del crepúsculo, cuando la luna es apenas una hostia sin comulgar en el cáliz azul de la tarde.
No importa lo que dure.
Mirá, la piel que vos tocaste, la caricia quemando aún mi cintura ha florecido...Soy una primavera. Vos lo hiciste. Me tomaste la cara entre las manos y tu ternura fue como un viento tibio que barrió todas las hojas secas que poblaban mi otoño. Allí donde las piedras le cerraban la salida a mi soledad, vos hiciste una puerta y por la puerta se metió el sol y de mí nacen ahora las estrellas. Mi cuerpo es una costa donde tu barco se hunde,
donde tu barco muerde la arena, como un pez. Mar cabrilleando orillas. Mar galopando dentro. Furor de hoguera roja quemando el jazminero. Entonces se desdobla la latitud del alma y se quiebra una fuerza en la fuerza del cuerpo.
No importa lo que dure.
De veras, no me importa.
Esto es tanto, tan mío, es tan nuestro, es tan herida y risa y cielo al mismo tiempo, que aunque un día te vayas, aunque un día me dejes, aunque lo tuyo se haga astillas de viento, en mi quedará el huerto..., el huerto..., las raíces de lo que en él sembraste..., el huerto empecinado en seguir floreciéndole a tu ausencia, a tu olvido, a tu adiós.
Y nunca estaré sola, aunque me dejes sola, porque en mi vida recibí tan poco (y lo poco tan triste), que la dicha que vos me das ahora me alcanzará para seguir usándola hasta que de mí no quede nada.
No importa lo que dure.
Pero decime que es para siempre.
Mientras dure decime que vamos a alcanzar la eternidad con este amor...y yo me sentiré pequeña, mientras tiembla mi carne con leves aleteos de mariposas nuevas...
Yo quiero conocer al chico que vende flores por Corrientes y te cuenta cosas. Quiero conocer a tu amigo poeta que ama el mar como yo. Y hojear tus libros, y repisar tus pasos en las calles que anduviste y apretarte la mano en el cine, los dos enloquecidos por Fellini..., y decirte de repente lo mismo que me estabas por decir..., y a veces llorar juntos porque Iraq y África...y aquí nomás hay niños que no tienen la culpa de nada y sin embargo mueren...
No importa lo que dure.
Vamos a hacer volar a todas las palomas, vamos a hacer repicar las campanas de todos los campanarios, vamos a bebernos el viento del verano en las copas de las casuarinas, en la paz del crepúsculo, cuando la luna es apenas una hostia sin comulgar en el cáliz azul de la tarde.
No importa lo que dure.
Mirá, la piel que vos tocaste, la caricia quemando aún mi cintura ha florecido...Soy una primavera. Vos lo hiciste. Me tomaste la cara entre las manos y tu ternura fue como un viento tibio que barrió todas las hojas secas que poblaban mi otoño. Allí donde las piedras le cerraban la salida a mi soledad, vos hiciste una puerta y por la puerta se metió el sol y de mí nacen ahora las estrellas. Mi cuerpo es una costa donde tu barco se hunde,
donde tu barco muerde la arena, como un pez. Mar cabrilleando orillas. Mar galopando dentro. Furor de hoguera roja quemando el jazminero. Entonces se desdobla la latitud del alma y se quiebra una fuerza en la fuerza del cuerpo.
No importa lo que dure.
De veras, no me importa.
Esto es tanto, tan mío, es tan nuestro, es tan herida y risa y cielo al mismo tiempo, que aunque un día te vayas, aunque un día me dejes, aunque lo tuyo se haga astillas de viento, en mi quedará el huerto..., el huerto..., las raíces de lo que en él sembraste..., el huerto empecinado en seguir floreciéndole a tu ausencia, a tu olvido, a tu adiós.
Y nunca estaré sola, aunque me dejes sola, porque en mi vida recibí tan poco (y lo poco tan triste), que la dicha que vos me das ahora me alcanzará para seguir usándola hasta que de mí no quede nada.
No importa lo que dure.
Pero decime que es para siempre.
Mientras dure decime que vamos a alcanzar la eternidad con este amor...y yo me sentiré pequeña, mientras tiembla mi carne con leves aleteos de mariposas nuevas...
domingo, 24 de octubre de 2010
jueves, 30 de septiembre de 2010
Viceversa.
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte.
Tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte.
Tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte.
O sea,
resumiendo
estoy jodido y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Silencio.
La vida, tan compleja ella, ofrece distintas posibilidades sobre el silencio. Silencio por un duelo, silencio por la soledad en que nos encontramos, silencio porque no hay nada que decir, silencio como parte de la notación musical…
Pero el silencio no es unívoco, no reconoce un solo significado. El silencio es una construcción cultural, un modo humano de ver, entender y reaccionar ante ciertos eventos, ante ciertas "cosas" de la vida.
Podemos asegurar, de todas maneras, que el silencio no es la ausencia de sonido. De ninguna manera.
El silencio habla.
El silencio grita, aturde.
El silencio es a veces la ominosa, oscura, vergonzante y temblorosa cortina de las agachadas, de las miserias personales o sociales.
¿O no grita el silencio que reina sobre los campos de concentración, ahora vacíos, en cualquier parte del mundo?
¿O no dice el silencio que muchos asesinos guardan ante la acusación, ante el veredicto o ante la mismísima impunidad?
El silencio calla lo que no se puede o no se quiere gritar. Y sin embargo, grita…vaya contradicción ¿no?.
Todas las sociedades tienen silencios. Mala noticia. Muy mala noticia.
Julio López está tapado de silencio y sin embargo grita...
¿Escuchás?
Pero el silencio no es unívoco, no reconoce un solo significado. El silencio es una construcción cultural, un modo humano de ver, entender y reaccionar ante ciertos eventos, ante ciertas "cosas" de la vida.
Podemos asegurar, de todas maneras, que el silencio no es la ausencia de sonido. De ninguna manera.
El silencio habla.
El silencio grita, aturde.
El silencio es a veces la ominosa, oscura, vergonzante y temblorosa cortina de las agachadas, de las miserias personales o sociales.
¿O no grita el silencio que reina sobre los campos de concentración, ahora vacíos, en cualquier parte del mundo?
¿O no dice el silencio que muchos asesinos guardan ante la acusación, ante el veredicto o ante la mismísima impunidad?
El silencio calla lo que no se puede o no se quiere gritar. Y sin embargo, grita…vaya contradicción ¿no?.
Todas las sociedades tienen silencios. Mala noticia. Muy mala noticia.
Julio López está tapado de silencio y sin embargo grita...
¿Escuchás?
martes, 10 de agosto de 2010
¿Viste cuándo... aprendés a querer?
¿Viste cuándo te abrazan así como tan en serio que te hacen sentir que no hay nada mas alrededor?
¿Viste cuándo te miran a los ojos y no soportas más de cinco segundos para darle un beso?
¿Viste cuándo te sonríen de esa manera que te enternecen al extremo?
¿Viste cuándo te dicen algo tan simple pero tan puro que sentís que no hay nadie que te pueda hacer sentir lo mismo aún diciéndote un rosario de halagos?
¿Viste cuándo cruzan sus dedos con los tuyos haciéndote sentir capaz de lograr lo que sea que te propongas?
¿Viste cuándo te besan tan dulcemente que sentís que nunca antes besaste en serio?
¿Viste cuándo te faltan solo unas horas, y extrañas como si no se vieran hace semanas?
¿Viste cuándo te cuesta horrores alejar tu pensamiento por más de algunos minutos?
¿Viste cuándo imaginas una ruta desierta, esa persona y vos, nada más, y sin embargo es la fantasía más perfecta de todas?
Bueno, yo no. Nunca imaginé sensaciones semejantes...
Pero un día llegaste, y me di cuenta que existían.
Y tomé conciencia de lo mucho que me estaba perdiendo.-
¿Viste cuándo te miran a los ojos y no soportas más de cinco segundos para darle un beso?
¿Viste cuándo te sonríen de esa manera que te enternecen al extremo?
¿Viste cuándo te dicen algo tan simple pero tan puro que sentís que no hay nadie que te pueda hacer sentir lo mismo aún diciéndote un rosario de halagos?
¿Viste cuándo cruzan sus dedos con los tuyos haciéndote sentir capaz de lograr lo que sea que te propongas?
¿Viste cuándo te besan tan dulcemente que sentís que nunca antes besaste en serio?
¿Viste cuándo te faltan solo unas horas, y extrañas como si no se vieran hace semanas?
¿Viste cuándo te cuesta horrores alejar tu pensamiento por más de algunos minutos?
¿Viste cuándo imaginas una ruta desierta, esa persona y vos, nada más, y sin embargo es la fantasía más perfecta de todas?
Bueno, yo no. Nunca imaginé sensaciones semejantes...
Pero un día llegaste, y me di cuenta que existían.
Y tomé conciencia de lo mucho que me estaba perdiendo.-
martes, 29 de junio de 2010
Platero y yo.
Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
martes, 18 de mayo de 2010
La patria.
Esta tierra sobre los ojos,
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,
coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco, contraflor al resto.
Y qué carajo, si la casita era su sueño, si lo mataron en
pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres blancos que viven un carnaval de negros,
qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,
en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de la pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.
Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.
Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.
Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.
Tapándome la cara
(el poncho te lo dejo, folclorista infeliz)
me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quemando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas,
te quiero sin esperanza y sin perdón,
sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado. Y de noche.
este paño pegajoso, negro de estrellas impasibles,
esta noche continua, esta distancia.
Te quiero, país tirado más abajo del mar, pez panza arriba,
pobre sombra de país, lleno de vientos,
de monumentos y espamentos,
de orgullo sin objeto, sujeto para asaltos,
escupido curdela inofensivo puteando y sacudiendo banderitas,
repartiendo escarapelas en la lluvia, salpicando
de babas y estupor canchas de fútbol y ringsides.
Pobres negros.
Te estás quemando a fuego lento, y dónde el fuego,
dónde el que come los asados y te tira los huesos.
Malandras, cajetillas, señores y cafishos,
diputados, tilingas de apellido compuesto,
gordas tejiendo en los zaguanes, maestras normales, curas, escribanos,
centroforwards, livianos, Fangio solo, tenientes primeros,
coroneles, generales, marinos, sanidad, carnavales, obispos,
bagualas, chamamés, malambos, mambos, tangos,
secretarías, subsecretarías, jefes, contrajefes, truco, contraflor al resto.
Y qué carajo, si la casita era su sueño, si lo mataron en
pelea, si usted lo ve, lo prueba y se lo lleva.
Liquidación forzosa, se remata hasta lo último.
Te quiero, país tirado a la vereda, caja de fósforos vacía,
te quiero, tacho de basura que se llevan sobre una cureña
envuelto en la bandera que nos legó Belgrano,
mientras las viejas lloran en el velorio, y anda el mate
con su verde consuelo, lotería del pobre,
y en cada piso hay alguien que nació haciendo discursos
para algún otro que nació para escucharlos y pelarse las manos.
Pobres negros que juntan las ganas de ser blancos,
pobres blancos que viven un carnaval de negros,
qué quiniela, hermanito, en Boedo, en la Boca,
en Palermo y Barracas, en los puentes, afuera,
en los ranchos que paran la mugre de la pampa,
en las casas blanqueadas del silencio del norte,
en las chapas de zinc donde el frío se frota,
en la Plaza de Mayo donde ronda la muerte trajeada de Mentira.
Te quiero, país desnudo que sueña con un smoking,
vicecampeón del mundo en cualquier cosa, en lo que salga,
tercera posición, energía nuclear, justicialismo, vacas,
tango, coraje, puños, viveza y elegancia.
Tan triste en lo más hondo del grito, tan golpeado
en lo mejor de la garufa, tan garifo a la hora de la autopsia.
Pero te quiero, país de barro, y otros te quieren, y algo
saldrá de este sentir. Hoy es distancia, fuga,
no te metás, qué vachaché, dale que va, paciencia.
La tierra entre los dedos, la basura en los ojos,
ser argentino es estar triste,
ser argentino es estar lejos.
Y no decir: mañana,
porque ya basta con ser flojo ahora.
Tapándome la cara
(el poncho te lo dejo, folclorista infeliz)
me acuerdo de una estrella en pleno campo,
me acuerdo de un amanecer de puna,
de Tilcara de tarde, de Paraná fragante,
de Tupungato arisca, de un vuelo de flamencos
quemando un horizonte de bañados.
Te quiero, país, pañuelo sucio, con tus calles
cubiertas de carteles peronistas,
te quiero sin esperanza y sin perdón,
sin vuelta y sin derecho,
nada más que de lejos y amargado. Y de noche.
Julio Cortázar - 1955
• En estos días nos ponemos la escarapela, colgamos la banderita, nos pintamos de celeste y blanco y somos Argentinos orgullosos de nosotros mismos. Los 360 días restantes en el año, ¿qué somos?
viernes, 30 de abril de 2010
You may say I'm a dreamer...
A: ¡Ey!, ¿sos un soñador?
B: Sí.
A: No ví a muchos como vos últimamente. Las cosas se volvieron difíciles para los soñadores. Dicen que el soñar está muerto, que ya nadie lo hace.
B: No está muerto, simplemente ha sido olvidado, quitado de nuestro lenguaje. Nadie enseña a soñar y por ende nadie sabe que existe. El soñador ha sido desterrado a la oscuridad. Yo estoy intentando cambiar todo eso y espero que vos también lo hagas. Soñando, cada día. Soñar con nuestras manos y nuestras mentes. Nunca antes nuestro planeta había enfrentando problemas tan graves como ahora. Entonces, hagas lo que hagas no te aburras, este es el tiempo más excitante que podemos esperar vivir. Y las cosas recién están empezando.
B: Sí.
A: No ví a muchos como vos últimamente. Las cosas se volvieron difíciles para los soñadores. Dicen que el soñar está muerto, que ya nadie lo hace.
B: No está muerto, simplemente ha sido olvidado, quitado de nuestro lenguaje. Nadie enseña a soñar y por ende nadie sabe que existe. El soñador ha sido desterrado a la oscuridad. Yo estoy intentando cambiar todo eso y espero que vos también lo hagas. Soñando, cada día. Soñar con nuestras manos y nuestras mentes. Nunca antes nuestro planeta había enfrentando problemas tan graves como ahora. Entonces, hagas lo que hagas no te aburras, este es el tiempo más excitante que podemos esperar vivir. Y las cosas recién están empezando.
jueves, 29 de abril de 2010
domingo, 4 de abril de 2010
Lo sabe un chico de cuatro años, de salita celeste, que ni siquiera sabe hablar correctamente.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de seis años, que ni siquiera sabe escribir.
Lo sabe un chico de doce años, que desconoce todas las materias que le deparará el secundario.
Lo sabe un adolescente de diecisiete años, aunque sea la edad de las confusiones, la edad en la que nada se sabe con certeza.
Lo saben sus padres.
Lo saben sus abuelos.
Lo sabe el tutor o encargado.
Lo saben los que no tienen estudios completos.
Lo sabe el repetidor.
Lo sabe el de mala conducta.
Lo sabe el que falta siempre.
Lo sabe el rateado.
Lo sabe el bochado.
Lo sabe hasta un analfabeto.
No se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Lo sabe un chico de cuatro años, de seis, de doce, de diecisiete, lo saben los repetidores, los de mala conducta, los analfabetos, los bochados, sus padres, sus abuelos, cualquiera lo sabe, pero no lo saben algunos gobernadores.
Son unos burros.
No saben lo más primario.
Lo que saben es matar a un maestro.
Lo que saben es tirarles granadas de gas lacrimógeno.
Lo que saben es golpearlos con un palo.
Lo que saben es dispararles balas de goma.
A los maestros.
A maestros.
Lo que no saben es que se puede discutir con un maestro.
Lo que no saben es que se puede estar en desacuerdo con lo que el maestro dice o hace.
Lo que no saben es que un maestro puede tener razón o no tenerla.
Pero no se le puede pegar a un maestro.
No se le pega a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Y no lo saben porque son unos burros.
Y si no lo saben que lo aprendan.
Y si les cuesta aprenderlo que lo aprendan igual.
Y si no lo quieren aprender por las buenas, que lo aprendan por las malas.
Que se vuelvan a sus casas y escriban mil veces en sus cuadernos lo que todo el mundo sabe menos ellos, que lo repitan como loros hasta que se les grabe, se les fije en la cabeza, lo reciten de memoria y no se lo olviden por el resto de su vida; ellos y los que los sucedan, ellos y los demás gobernadores, los de ahora, los del año próximo y los sucesores de los sucesores, que aprendan lo que saben los chicos de cuatro años, de seis, de doce, los adolescentes de diecisiete, los rateados, los bochados, los analfabetos, los repetidores, los padres, los abuelos, los tutores o encargados, con o sin estudios completos:
Que no se le pega a un maestro.
No se le puede pegar a un maestro.
No debo pegarle a un maestro.
A los maestros no se les pega.
Sepan, conozcan, interpreten, subrayen, comprendan, resalten, razonen, interioricen, incorporen, adquieran, retengan este concepto, auque les cueste porque siempren están distraídos, presten atención y métaselo en la cabeza: los maestros son sagrados.
domingo, 28 de febrero de 2010
Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se demudan,
se adormecen, se despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehuyen, se evaden, y se entregan.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Desmayarse. Atreverse. Estar Furioso.
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
miércoles, 27 de enero de 2010
Hagamos de cuenta...
Hagamos de cuenta que no extraño tu cúbito y tu radio alrededor de mi clavícula y mi escápula. Sentarme en un banco de plaza y mirarte, mirarte, mirarte, sonreirme, volver a mirarte y besarte.Hagamos de cuenta que no te quiero cuidar, que no te quiero ver, que no te quiero respirar.
Hagamos de cuenta, al fin y al cabo, que no te extraño, que no te quiero un montonaaaaazo.
Por ahí, así es más fácil.
domingo, 10 de enero de 2010
Por culpa de un marinero.
El mar es salado
el mar es salado
porque un marinero
volcó la sal.
Volcó la sal
y volcó el salero
que fue a parar
al fondo del mar.
Allí quedaron
la sal y el salero
y nunca nadie
los pudo sacar.
el mar es salado
porque un marinero
volcó la sal.
Volcó la sal
y volcó el salero
que fue a parar
al fondo del mar.
Allí quedaron
la sal y el salero
y nunca nadie
los pudo sacar.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Hubo un momento...
Hubo un momento en el que creías que la tristeza sería eterna; pero volviste a sorprenderte a ti mismo riendo sin parar.
Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.
Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando llegó ése mensaje.
Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.
Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera .
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo; y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón.
Así como hubo momentos en que la vida cambió en un instante, nunca olvides que aún habrá momentos en que lo imposible se tornará realidad.Hubo un momento en el que dejaste de creer en el amor; y luego apareció esa persona y no pudiste dejar de amarla cada día más.
Hubo un momento en el que la amistad parecía no existir; y conociste a ese amigo que te hizo reír y llorar, en los mejores y en los peores momentos.
Hubo un momento en el que estabas seguro que la comunicación con alguien se había perdido; y fue luego cuando llegó ése mensaje.
Hubo un momento en el que una pelea prometía ser eterna; y sin dejarte ni siquiera entristecerte terminó en un abrazo.
Hubo un momento en que un examen parecía imposible de pasar; y hoy es un examen más que aprobaste en tu carrera .
Hubo un momento en el que dudaste de encontrar un buen trabajo; y hoy puedes darte el lujo de ahorrar para el futuro.
Hubo un momento en el que sentiste que no podrías hacer algo; y hoy te sorprendes a ti mismo haciéndolo.
Hubo un momento en el que creíste que nadie podía comprenderte; y te quedaste boquiabierto mientras alguien parecía leer tu corazón.
Recuerda "todo lo que sucede, sucede por una razón"..
viernes, 16 de octubre de 2009
Con el tiempo
Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma. Uno aprende que el amor no significa acostarse, y una compañía no significa seguridad. Y uno empieza a aprender. Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos. Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema. Uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende. Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro, significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado. Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas. Con el tiempo te das cuenta que si estas al lado de esa persona sólo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabaras no deseando volver a verla. Con el tiempo entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado sólo de amistades falsas. Con el tiempo también aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida. Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es sólo de almas grandes. Con el tiempo te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir. Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible. Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados. Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas. Con el tiempo te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. Con el tiempo verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, extrañaras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado. Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo, ante una tumba, ya no tiene ningún sentido. Pero desgraciadamente, sólo con el tiempo...
domingo, 27 de septiembre de 2009
El sol se oculta entre las nubes.
Las gotas se esconden allí también.
Pero el arcoiris cambia todo.
Las gotas se esconden allí también.
Pero el arcoiris cambia todo.
Imagino a la vida ajetreada y rutinaria de la gente mayor, en colectivos atestados de gente, donde todo es más sufrimiento que otra cosa. Esas tardes grises y oscuras de a ratos, donde todo tiene esa "pegajosidad" asquerosa. Los pisos mojados todo el tiempo, la lluvia que te moja y nunca te secas. El nivel de humedad en el aire que llega al 150%. Todos tienen mal humor.
Una nube deja filtrar un haz de luz solar, la cual mediante un simple proceso de refractacion, se descompone en 7 colores, actuando las gotas como prismas de cristal, y ahí aparece el arcoiris. Vaya a saber uno donde va a terminar ese haz luminoso. Todos voltean a mirarlo y lo contemplan escasos segundos, que en la mente humana son vidas enteras llenas de felicidad y sueños cumplidos. Es aquello que permite escapar de todo y de todos, y nos da la libertad de fantasear.
Aunque todo vuelva a ser gris y pegajoso y ajetreado. Ese segundo, nos cambia el día.
Una nube deja filtrar un haz de luz solar, la cual mediante un simple proceso de refractacion, se descompone en 7 colores, actuando las gotas como prismas de cristal, y ahí aparece el arcoiris. Vaya a saber uno donde va a terminar ese haz luminoso. Todos voltean a mirarlo y lo contemplan escasos segundos, que en la mente humana son vidas enteras llenas de felicidad y sueños cumplidos. Es aquello que permite escapar de todo y de todos, y nos da la libertad de fantasear.
Aunque todo vuelva a ser gris y pegajoso y ajetreado. Ese segundo, nos cambia el día.
domingo, 30 de agosto de 2009
¿Somos los mismos? ¿o quienes somos? ¿quienes eran entonces los que sabían ver incluso a los invisibles?. ¿Qué nombres y qué apellidos animaron los cuerpos que tomaron la calle cuando la tomaron porque el dolor no era algo que pasaba afuera si no una mancha que crecía adentro? Una que había que mirar para controlar como crecía y para reconocerla en otros, los mismos, porque el miedo entonces era no ver, no ver la mancha oscura en otros ojos, no saber decir hermano estamos en la calle y en la calle nos queremos quedar porque es nuestra calle y porque en esta mancha pringosa todos tiramos nuestra mugre y si hay que lavarla primero tienen que ensuciarse los propios pies, las propias manos. Hubo un momento en que fuimos hermosos, hermosos y hermosas de voz fuerte y ojos despiertos. Dispuestos a ver más allá de las narices, a dar vuelta la olla y ponerla a tronar y volver a darla vuelta y dar de comer y sentarnos a la misma mesa rala y mal tendida. ¿Somos los mismos? ¿sabemos vivir entonces? ¿que artificio nos encandiló la mirada? ¿cómo volvimos a calzar el traje de la normalidad? ¿como hacemos ahora para creer que somos otros y que el dolor es pasajero si se pueden cerrar los ojos y no ver las cicatrices que permanecen bajo nuestros pies, en el mismo suelo que pisamos y que tan bien supimos maquillar de una cotidianidad que convierte en invisibles los cuerpos en la calle que una vez más nos rebelaron?. Si somos los mismos es porque hay otros. Y los otros son tan ajenos que podemos evitarlos. Están lejos, no gritan, no se ven. Unos de este lado con la luz artificial bien encendida. Otros afuera, en su intemperie que no es la nuestra aunque a veces ese aire frío se cuele por una esquina, en un semáforo, en alguna explosión tardía y a destiempo que evoca el tiempo en que fuimos los mismos.
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Subiré al cielo, le pondré gatillo a la luna
y desde arriba fusilaré al mundo, suavemente,
para que esto cambie de una vez.


